Es tiempo de PODAR
Podar es una fundamental labor en la jardinería. Una poda mal realizada puede llegar a causar la muerte de una planta.
¿Por qué podar?
La poda correcta da fuerza y vigor a una planta, mejora su floración y desarrollo, y embellece o mantiene su forma. Con la poda se controla el crecimiento de una especie, dándole la estructura y energías necesarias para que sus ramas soporten el peso de flores y frutos.
Favorece la adecuada distribución de las ramas, de modo de garantizar que la luz del sol llegue también al interior de la planta, crezca en manera armónica y florezca mejor.
Permite regular el momento de la producción de flores y frutos, controlando al mismo tiempo, su calidad, calibre o tamaño. Especialmente en los frutales, el crecimiento excesivo afecta la producción de flores y luego de frutos: la planta concentra sus energías en crecer y no en producir.
Condiciona el crecimiento de ramas nuevas.
Elimina partes dañadas o enfermas, alargando la vida vegetal en condiciones sanas.
¿Cuándo podar?
La temporada de poda se extiende de mayo a agosto. Como regla, la labor de poda se debe realizar en la época de receso vegetativo de la planta, siempre atento al clima y las temperaturas.
No se debe podar en primavera, porque se interrumpe la producción floral. Los árboles y arbustos de floración primaveral temprana se podan justo cuando las flores comienzan a caer, para estimular la formación de nuevos brotes a partir de diciembre.
¿Se puede podar todas las especies?
Se podan: Las especies de hoja caduca, que caen en otoño (roble, acacia, fresno, etc.)
NO se podan: Las perennes en general (pino, cedro, muérdago, thuja, etc.)
¿Cómo lograr un buen corte?
Las herramientas de buena calidad, bien afiladas y limpias, garantizan que los cortes cicatricen con facilidad, sin dejar hilachas. Las heridas abiertas son la puerta de entrada para las enfermedades.
En principio, hay que eliminar todas las partes muertas, enfermas o débiles, podar hacia atrás, en dirección a la madera sana. El corte debe realizarse sobre una yema (a distancia suficiente para no dañarla) en dirección opuesta a ella y con cierta inclinación (45° aprox.), para evitar que el agua quede retenida, favoreciendo la presencia de hongos y pestes. El corte debe ser limpio, sin las melladuras que dejan las sierras.
Es importante no quebrar las ramas.
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Figura: Corte a 45° |
¿Cómo podar cercos vivos?
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fines del verano, despuntar los cercos vivos de hojas perenne, para dar o
mantener su forma. Si lucen débiles, podarlos ya que se robustecerán. Las
plantas tiene que ser podadas desde sus primeros años: es indispensable para
que la parte baja del cerco vivo esté bien guarnecida. El objetivo de la
poda es simple: las plantas se ramificarán entonces al máximo, inclusive a
ras del suelo, formando un cerco bien espeso. Los cercos "adultos" también se tienen que podar regularmente. Una plantación espaciada tendrá suficiente con una sesión al año, pero una formación compacta se tendrá que mantener muy cuidadosamente, a razón de dos veces al año. Podas múltiples espesarán el cerco. Los arbustos que forman cercos (ligustrinas,
lambertianas, thujas, crataegus, etc.) llevan una última poda antes del
receso invernal, antes que entren en latencia. para que tengan tiempo de
cicatrizar naturalmente. Otra consideración a tener presente es la de mantener la forma original del cerco; es importante podar aquellas ramas que estén feas o que no hayan brotado.
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¿Cómo usar un cortacerco? |
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Para lograr un buen corte, inclinar la máquina hacia el interior del cerco, 5° con respecto a la línea de corte. Para que el corte resulte más uniforme tensar una cuerda a lo largo del cerco y a la altura deseada. Utilizarla como guía cortando por encima de ella. Las cuchillas de doble filo permiten cortar en cualquier dirección, mediante un movimiento de vaivén. Para cortar perfectamente los laterales del cerco hacerlo al hilo y hacia arriba. Un corte hacia abajo puede producir superficies irregulares. |
¿Cómo podar arbustos de hojas perennes?
Para que los arbustos de hoja persistente sean frondosos, despuntarlos, así formarán ramas desde la base. Las ramas secas se deben cortar hasta el nivel de la madera sana. En la primera etapa de las especies florales, elegir la rama vertical y eliminar las ramas horizontales cortas; cuando alcance el tamaño adecuado despuntar para que florezca y adquiera volumen con ramas laterales.
¿Cuándo podar un árbol?
Observar la forma original del ejemplar y respetarla. Considerar también la sombra que da en verano y el sol que deja pasar durante el invierno. Comenzar por las ramas dañadas, enfermas o muertas: cortar al ras del tronco. Determinar qué ramas adicionales deberán sacarse, siempre vigilando que el centro del árbol quede despejado para que le llegue sol (válido tanto para frutales como para ornamentales).
Nunca podar la punta de los árboles de crecimiento piramidal (como los pinos) ya que la guía no se recupera, por lo tanto se deformará. SI por alguna razón la punta se quiebra, fijar cuidadosamente una guía de alambre al brote más firme que aparezca para que dirija su crecimiento vertical.
Si un árbol tiene parásitos, cortar la rama afectada y también la que lo sustenta. Recordar aplicar fungicida, combinado con pintura látex, sobre las heridas (existe un producto específico para heridas, formulado a base de clorotalonil y látex).
Los árboles jóvenes, recién adquiridos, necesitan una poda rigurosa los dos primeros años, para equilibrar la parte aérea con la subterránea.
Técnicas
Poda de ramas vivas
El corte correcto empieza fuera del reborde de corteza de la rama y baja en ángulo, apartándose del tronco del árbol, sin lesionar el cuello de la rama. Cortar lo más cerca posible del tronco, en la axila de la rama, pero afuera del reborde de corteza de ésta, para que el tejido del tronco no sufra lesiones y la herida sane lo antes posible. En los cortes de poda bien hechos se forman anillos concéntricos de tejido cicatricial. Los cortes que dejan tocones provocan la muerte del resto de la rama.
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Figura: Poda de ramas vivas y muertas |
Al cortar ramas pequeñas con tijeras de podar manuales, asegurarse que la herramienta esté bien afilada para que el corte sea limpio y no cause desgarramientos.
Las ramas grandes que requieren el uso de sierra deben sostenerse con una mano mientras se hace el corte. Si la rama es demasiado grande y no se puede sostener, hacer el corte en tres pasos para no desgarrar la corteza.
El primer corte es una muesca superficial debajo de la rama, afuera del cuello. Este corte impedirá que la rama desgarre el tejido del tronco al caer, separándose del árbol.
El segundo corte debe hacerse en la parte externa del primero, a través de toda la rama, dejando un tocón corto.
Luego se corta el tocón justamente afuera del reborde de corteza o el cuello de la rama, y termina la operación.
Poda de ramas muertas
La poda de ramas muertas es muy similar a la de ramas vivas. Generalmente es muy fácil hacer el corte correcto, porque el cuello y el reborde de corteza de la rama se distinguen de la rama muerta porque siguen creciendo. Hacer el corte de poda justamente afuera del anillo de tejido cicatricial que se haya formado, procurando no causar daño innecesario.
¿Qué hacer después de podar?
Lo más importante es desinfectar de inmediato, para proteger las heridas de los hongos. Aplicar un fungicida cicatrizante antideshidratante empleando un pincel y repetir el proceso en forma mensual habida cuenta que se lava. Ayuda a cicatrizar y prevenir enfermedades (hongos y bacterias) y plagas. También pueden pincelarse aquellos desgarros de corteza provocados por podas mal realizadas.
Recoger todos los restos de la poda. Si son tiernos y están sanos, hacer compost con ellos; si son leñosos o están enfermos, quemarlos.
Después de podar, limpiar las herramientas con un paño humedecido en kerosén y luego aplicar una película de vaselina, evitando así que se oxiden.
Es importante fertilizar a fines del invierno aquellas variedades que se podaron, con triple 15.
Para tener en cuenta
No olvidar de usar guantes para jardinero cuando se realiza la poda; éstos sirven para proteger las manos.
Usar protección ocular a los fines de aislar los ojos de las astillas que pueden saltar en el momento de la poda.
Elegir un calzado adecuado, como botas, para afianzarse bien en el terreno y no resbalar.
Leer los manuales de las herramientas antes de emplearlas.
Fuente: Extraído del magazine "Proyectos de Otoño" de Easy - Abril 2004 - 60 páginas - Sección "Proyecto Poda" (Fichas coleccionables publicadas junto con la emisión del Diario Clarín del 02/04/2004).
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