PROYECTO ÑANDÚES


 

¿Qué son los ñandúes?

XIII WORLD OSTRICH CONGRESS,

I LATIN AMERICAN RATITE SCIENCE WORKSHOP,

AMERICAVESTRUZ 2006 – (VII CONGRESO BRASILEÑO DE INDUSTRIA DE AVESTRUCES y VII EXPOAVESTRUZ)

y el

III WORKSHOP PAULISTA DE INDUSTRIA DE AVESTRUCES – AEPE.

 

Los ñandúes son aves no voladoras (pertenecen al grupo de las ratites o corredoras), exclusivas de las planicies abiertas de Sudamérica.

Por su semejanza con el avestruz africano, se los llama comúnmente Avestruces Sudamericanos. Sin embargo, tienen diferencias con éste, siendo las más notables la presencia de tres dedos y el menor tamaño de los ñandúes, que rara vez excede 1,40m. Los ñandúes se adaptan a una gran variedad de climas y alcanzan la madurez sexual a los dos o tres años. Generalmente, el tamaño corporal y la coloración del plumaje de los adultos permiten diferenciar ambos sexos, aunque también pueden ser identificados por inspección de la cloaca, a partir de los primeros meses de vida. Durante la estación reproductiva, el macho se torna agresivo, emite fuertes bramidos y realiza elegantes movimientos con sus plumas. Él es quien construye el nido, incuba los huevos y cuida a los pichones. Cada hembra puede colocar entre 20 y 50 huevos por temporada, desde fines del invierno hasta comienzos del verano

 

 ¿Son todos los ñandúes iguales?

Existen dos especies de ñandú: el Ñandú Moro (Rhea americana), que se distribuye en el norte y centro del territorio argentino hasta el Río Negro y el Ñandú Petiso o Choique (Pterocnemia pennata) -ver además Charabón (pichón) de Choique-, que habita las estepas altoandinas y patagónicas y fue introducido en el norte de Tierra del Fuego. Estas dos especies se diferencian entre sí, por la mayor o menor longitud de sus patas, por la presencia de placas transversales en toda la longitud del tarso o sólo en su porción distal, por la coyuntura tibio-tarsal desnuda o emplumada y por el color gris o marrón del plumaje, respectivamente.

Como consecuencia de la modificación de sus hábitats naturales, por el avance de las fronteras agrícola-ganaderas y de la caza furtiva desmedida, ambas ratites debieron ser protegidas, incluyéndolas además en los Apéndices CITES (Convención para el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora). Por lo tanto, el comercio de animales y productos de estas especies debe ser estrictamente reglamentado, a fin de evitar una utilización incompatible con la persistencia de las poblaciones silvestres.

 

 ¿Por qué criar ñandúes?

Desde tiempos pre-hispánicos hasta nuestros días, se ha hecho un uso tradicional de los ñandúes. Actualmente, existen muchos factores que hacen de la cría comercial de estas ratites una interesante oportunidad de inversión. La misma posee un importante potencial como alternativa agropecuaria, es compatible con otros emprendimientos agrícola-ganaderos tradicionales y no requiere demasiado equipamiento e instalaciones.

Los sistemas de cría en cautiverio permiten reducir la demanda de ejemplares silvestres, obtener productos de calidad superior, aprovechar integralmente el recurso y, por otro lado, constituyen ambientes donde se pueden recabar datos biológicos relevantes para optimizar la producción. Además, parte de los ejemplares producidos en cautiverio pueden ser destinados para la introducción en ambientes naturales potencialmente aptos, o para la repoblación en áreas donde las especie han sufrido severas reducciones o han desaparecido. De esta manera pueden contribuir al mejoramiento de la condición de las poblaciones silvestres y a favorecer el uso sustentable del recurso.

 

Foto tomada en la granja comercial "Ñandúpampa", cerca de Gral Pico (La Pampa).

Título: Granja de Ñandú moro
Fotógrafo/Autor: M. Carla Lábaque
Fecha:[aa-mm-dd] 1999
Formato: foto 35 mm
Estado/Provincia: La Pampa, Argentina

Descripción: Tomada en la granja comercial "Ñandúpampa", cercana a General Pico

 

 ¿En qué consiste el uso sustentable?

Todos los seres humanos tienen el derecho a utilizar los recursos naturales y obtener de ellos beneficios económicos, sociales, estéticos o culturales. No obstante, se debe asumir la responsabilidad de asegurar que el aprovechamiento sea racional y sostenido.

El uso sustentable, aunque debatido, se ha convertido en un elemento clave para la conservación de las especies silvestres. Este tiene el potencial de proveer los beneficios del desarrollo, asegurando el abastecimiento a largo plazo de recursos valiosos y posibilitando la recuperación de los recursos disminuidos por la explotación descontrolada. Al mismo tiempo, brinda los beneficios de la conservación, preservando no sólo las especies que nos conciernen, sino también los ecosistemas que les dan sustento y otras especies asociadas con éstos.

Los réditos económicos y sociales provenientes del uso sustentable, pueden proporcionar un fuerte incentivo para la conservación de especies silvestres. Esto es posible siempre y cuando las comunidades que pueden tener mayor impacto sobre estas especies y ecosistemas participen adecuadamente de los beneficios.

Los ñandúes son especies aptas para un uso sustentable, ya que tradicionalmente han sido aprovechados, existe un mercado para sus productos y constituyen un recurso que se inserta adecuadamente en esquemas productivos regionales. Su cría comercial constituiría una alternativa de producción para los pobladores rurales y aseguraría la protección de los ñandúes, al ser valorizados por lo que producen.

 

 ¿Cómo iniciarse en la producción de ñandúes?

Para instalar una granja o criadero, se debe contar con animales registrados y con la aprobación de las autoridades de Fauna de la provincia correspondiente. La extracción de ejemplares o huevos de poblaciones silvestres sin previa autorización, es severamente penalizada.

Se puede ingresar en esta actividad adquiriendo:

Esta es la forma más económica de comenzar, pero implica el mayor riesgo para quien se inicia. El manejo y las condiciones de higiene durante la incubación artificial, influyen en la eclosión y en la salud de los pichones obtenidos y, por ende, en la producción.

Es recomendable comenzar con pichones de cuatro a seis meses de vida, ya que antes de esa edad tienen altas tasas de mortalidad. La infraestructura de los espacios de cría, junto con una adecuada alimentación, manejo y sanidad, son determinantes para el crecimiento y supervivencia de los ejemplares.

Estos ejemplares son de mayor precio que los pichones, pero tienen menos problemas y retornan la inversión en un tiempo menor.

Son los ejemplares más costosos, pero compensan la inversión más rápidamente. La supervivencia de los adultos es alta, pudiendo vivir de 20 a 30 años. Una causa frecuente de mortalidad son los traumatismos accidentales originados por corridas ante la presencia de perros.

Los adultos pueden disponerse en parejas, tríos (1 macho: 2 hembras) o grupos mayores. Es posible criarlos bajo régimen intensivo (ej., corrales de 20x40 m) o extensivo (lotes mayores, con pasturas adecuadas), como se acostumbra con el ganado. Los índices de fertilidad superan el 70% y la eclosión y supervivencia oscilan entre 50 y 90%.

La incubación es una de las etapas críticas en la cría de la especie. Una vez recolectados, los huevos pueden ser almacenados hasta siete días a 15°C y luego deben ser incubados a 36,4°C durante 38 días, en incubadoras apropiadas. El desarrollo del embrión puede seguirse mediante la observación de los huevos en un ovoscopio. En Córdoba (Argentina), se ha desarrollado recientemente un modelo de incubadora con volteo automático y ventilación forzada, específica para ñandúes.

El consumo de alimento balanceado por un animal adulto mantenido en corral, es del orden de 600 g/día. Por otro lado, un ñandú requiere 135 kg de balanceado para llegar a la edad de faena (aproximadamente 1 año). Se recomienda utilizar alimentos específicos para ratites (actualmente se producen en nuestro país), aunque también pueden alimentarse con balanceado para gallinas y pollos. Conjuntamente, es conveniente suministrarles alfalfa fresca, picada o en fardo.

 

Principales Subproductos

Tienen carnes rojas y sabrosas, de bajo tenor graso y calórico y con alto contenido de proteínas y ácidos grasos poliinsaturados. Esto les brinda un potencial competitivo muy alto frente a las carnes tradicionales. Un ñandú de un año rinde alrededor de 9.5 kg de carne, es decir 40% de su peso vivo.

Posee un diseño con características distintivas, además de durabilidad y flexibilidad. Sirve para elaborar numerosos productos de marroquinería, tales como camperas, botas, zapatos, carteras, billeteras, monederos, cintos, etc. De un adulto se obtienen aproximadamente 6 pies cuadrados de cuero.

Su uso es muy variable, ya que puede tener fines cosméticos, medicinales y nutricionales. A partir de la grasa de un individuo adulto, se extraen hasta 5 litros de aceite de calidad.

Pueden ser usadas para la confección de vestimentas y plumeros. De un adulto pueden obtenerse alrededor de 350 g en total, pudiéndose fabricar hasta ocho plumeros.

Los huevos infértiles son vaciados y utilizados para elaborar diversos adornos y artesanías.

En una primera instancia, la mayor rentabilidad está dada por la venta de animales para conformar planteles de nuevos establecimientos.

Debe tenerse presente que los países vecinos tienen poblaciones silvestres de ñandúes y que algunos de ellos han comenzado la cría comercial. Actualmente, Argentina tiene el basamento y la potencialidad para convertirse en pocos años en un importante productor de ñandúes y sus subproductos en el cono sur de América.

 

 

 

 

Agradecemos toda la información brindada y autorizada por:
Joaquín L. Navarro: navarroj@com.uncor.edu
Mónica Martella: martemo@gtwing.efn.uncor.edu 
Ultima actualización: 10 de Noviembre del 2000
 

© Proyecto Ñandúes CZA-UNC

 

Sitio Web: http://www.efn.uncor.edu/dep/cza/nandues/nandues.htm

 


 

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